Sandro descansa al fin en Paz

Foto: UltimaHora.com

Como ya se sabe, anoche falleció el argentino Roberto Sánchez (a.k.a. Sandro). El motivo de esta entrada, mas allá de no estar ni cerca de mis gustos musicales, es simplemente hacerle un humilde reconocimiento a lo que hizo como cantante. No tendrá mucha relación con el rock, pero en sus comienzos fué parte de la pre-historia del rock argentino como Sandro y Los del Fuego, una de las primeras bandas que empezaron a darle identidad criolla al rock & roll que venía de EE.UU. y Gran Bretaña. De ahí saltaría a la fama como solista, aunque se dedicaría a la balada pop.
En lo personal, tengo muchos recuerdos de niñez cuando mi madre escuchaba muy seguido en la pequeña radio de la casa las canciones de su ídolo como ‘Rosa, Rosa’, que casualmente pareciese ir dedicada a ella (se llama Rosa como la canción). Hasta hoy para ella, su música es sincera, realmente sentía lo que cantaba.

Habrá sido un producto explotado por la industria musical de la época, pero era uno de aquellos que sobresale del resto, que producía amor u odio pero nada indiferencia. Ese producto que en vivo era un espectáculo, un hombre que no se dedicaba a cantar sus canciones y nada más, sino que llenaba el escenario dejándolo todo.
Hoy me encontré con que TVN estaba dando, en conmemoración a su muerte, un show de televisión (así, un show) grabado en Chile donde el protagonista era él y solo él: No había animador, se presentaba solo, interactuaba con el público, él daba paso a comerciales y volvían al aire con él. Todo eso además de interpretar sus temas con ese particular despliegue que solía ponerle en aquellos tiempos. No me gustará su música, pero le reconozco su pasión en algo que sabía hacer muy bien.
Es de esos productos que se conocen como showman, esos que esa misma industria echa mucho de menos en la actualidad, porque se ven poco y nada, que ni los realities de talentos han podido sacar. La mayoría de los artistas de ahora son solo un grupo de cantantes lateros melosos. O peor, algunos ni cantan, son solo “caras bonitas”.
Sandro es de esos pocos productos pop latinos que dejaron huella, llegó a varias generaciones y, con su muerte, seguirá sonando y dando beneficios con las ventas de re-ediciones y grandes éxitos.

Quizás si hay alguna comparación con el también fallecido Michael Jackson (guardando las proporciones), es que murió en un momento en que luchaba por mejorar su calidad de vida, después de años en que no hacía algo relacionado con la música y que los excesos lo tuvieron con muchos problemas y viviendo de manera indigna (a pesar de la riqueza económica que haya tenido). Viendo ambos casos, pareciese que la muerte de ellos es más que el fín de una carrera y una vida. Es algo mejor, es el comienzo del descanso de la persona y el paso del artista a la inmortalidad de la historia musical. Q.E.P.D.

Para terminar, les dejo un momento que recuerdo cuando se nombra al argentino y que se muestra (y se seguirá mostrando) seguido en la TV. Es cuando durante su actuación en el Festival de Viña se le ocurre usar su pierna como un “termómetro” que se sacude a medida que las jovencitas -y hoy la mayoría madres- gritaban.

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